martes, 25 de noviembre de 2014

838.- Seis de cada 10 jóvenes españoles planean emigrar en busca de empleo




Seis de cada diez

Los jóvenes no nos estamos yendo, nos echan. Sin un proyecto de país que ponga las instituciones de la democracia y la economía al servicio de la gente, va a ser imposible volver; urge echarles del poder antes de que terminen por echar a todo el mundo del país

Ramón Espinar Merino  
24/11/2014 

Se abre el plano y alguien lee en la pantalla de su ordenador una  noticia que anuncia que seis de cada diez jóvenes piensan en largarse a buscar trabajo a cualquier sitio donde haya oportunidades empujados por una situación en que más de la mitad no encuentran trabajo, uno de cada cinco vive en riesgo de pobreza y, no se sabe muy bien la estadística, pero lideran los ránkings europeos de consumo de antidepresivos y ansiolíticos.

En ese país, uno de cada seis padres y una de cada seis madres sienten que el esfuerzo volcado en pagar libros de texto, matrículas universitarias, neveras llenas o clases de idiomas ha servido para ver rodar por dieciocho de cada treinta mejillas lágrimas en un aeropuerto o una estación de tren. Doce de cada veinte abuelos y abuelas, que han contribuido con los impuestos sobre sus pensiones, con pagas los domingos y con lo que hiciera falta el resto de los días, saben que solo verán a sus nietos, con suerte, en nochebuena y nochevieja. De los otros cuatro de cada diez, los que no se plantean irse, muchos no encuentran trabajo o soportan, cuando lo encuentran un mes sí y dos no, a salto de mata y por unos pocos cientos de euros, que les digan eso de “estarás contento, que por lo menos tienes algo”.

Ojalá el plano fuera de cualquier película de ficción de esas, ahora tan de moda, que pintan panoramas terribles de sociedades destruidas, autoritarias y sin lazos de comunidad. Pero no. Es el plano de un documental que podría empezar a grabarse esta misma mañana y que cuenta la vida de cualquiera en España. La tuya o la mía. La de cualquiera del millón de personas que se ha ido desde 2012. Raíces vigorosas, la senda de la recuperación y vamos por el buen camino. Ya saben.

Ojalá la rabia, las lágrimas y el filtro azul oscuro, casi negro, por el que la mayoría social mira la realidad fuera el de Los juegos del hambre, el de V de Vendetta o La carretera. Pero qué va: es tu vida.

Jugarse la prosperidad en el casino de la especulación inmobiliaria, desmantelar los derechos laborales o comprar sin matices el discurso de la promoción de los territorios para atraer capitales en lugar de desarrollar actividad económica propia tiene consecuencias para la gente corriente. Ninguna probablemente para quienes tomaron las decisiones, para quienes hoy dicen que nos apretemos el cinturón mientras los escándalos de corrupción les rodean, consideran el exilio una aventura y los derechos laborales un lujo que no podemos permitirnos.

Por eso, los cualquiera, quienes no hemos formado parte de la orgía de decisiones desastrosas e impunes y ahora vivimos la distopía en carne propia, necesitamos construir superhéroes colectivos. Da igual que sea en círculos, en partidos, en candidaturas ciudadanas, en movimientos sociales o plataformas vecinales, pero nos toca cambiar el guión. Toca transformar la mayoría social en articulación política, cambiar el desánimo por esperanza y transformación, ponerse la capa y el antifaz y echarles de una vez.

Hace tiempo que lo venimos diciendo: los jóvenes de este país no nos estamos yendo, nos echan. Sin un proyecto de país que ponga las instituciones de la democracia y la economía al servicio de la gente, va a ser imposible volver y, a estas alturas, no queda ninguna duda: esperar un giro en esa dirección de quienes nos han traído hasta aquí es como esperar que apague un incendio una pandilla de pirómanos.

Quizá, en los tiempos en que decir lo obvio es revolucionario, nos tachen de demagogos y populistas, pero ya da igual: urge echarles del poder antes de que terminen por echar a todo el mundo del país.



Seis de cada 10 jóvenes españoles planean emigrar en busca de empleo


EL PAís. - La juventud española está entre las más pesimistas de Europa sobre su futuro laboral, piensa que vivirá peor que sus padres y más de la mitad planea mudarse a otros países en busca de trabajo. Este es, a grandes rasgos, el diagnóstico que se extrae de la macroencuesta realizada por el Instituto para la Sociedad y las Comunicaciones de Vodafone en seis de los países más importantes de Europa (Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda, República Checa y España) con más de 6.000 entrevistas a jóvenes de entre 18 y 30 años.

24-11-2014 -

Los jóvenes españoles, junto con los italianos, son los que menos confianza tienen en su país a la hora de buscar un trabajo. Tres de cada cuatro considera que hay mejores oportunidades laborales en el extranjero (especialmente en Europa) y un 58% planea irse de España en busca de una ocupación. La cifra contrasta con la de Alemania, en el que solo el 21% de los jóvenes elegirían trasladarse al extranjero para trabajar. La actitud favorable hacia la emigración no se corresponde con la actual situación, en la que solo uno de cada cuatro jóvenes españoles manifiesta haber vivido en otro país.

El estudio también saca a relucir que los holandeses (71%) y los alemanes (66%) son los más optimistas acerca de su futuro, mientras que los italianos (41%) y los españoles son más pesimistas (49%), lo que cuadra con la situación económica de cada país. Los resultados empeoran notablemente cuando a los encuestados se les pregunta si esperan tener una vida mejor que la generación de sus padres. En este caso, solo el 29% de los españoles se pronuncia afirmativamente, frente al 43% de los alemanes.

La estampa estadística se repite cuando se cuestiona sobre la confianza que tienen los jóvenes en encontrar un empleo de acuerdo con su capacitación. Solo el 40% de los sondeados españoles se ve capaz de ocuparse en su campo de formación frente al 66% de los alemanes y el 59% de los británicos.

Los españoles, los más emprendedores: el 40% quiere poner en marcha su negocio

En la situación laboral actual de los jóvenes, las diferencias son también muy considerables. Mientras que en Alemania, Reino Unido y República Checa entre el 38% y el 44% de los empleados lo son a tiempo completo, en el caso de España e Italia es la mitad (20% y 18%, respectivamente). Respecto a los motivos de elección del trabajo, el interés por hacerlo en el sector elegido vocacionalmente es la razón más común en todos los Estados, pero España es el único país en el que “evitar el desempleo” es un motivo más poderoso para coger un empleo que el salario que se paga por el mismo.

La precariedad y el paro también se dejan notar en la permanencia en la escuela que se alarga notablemente en España e Italia para compensar la falta de oportunidades laborales. Aunque el 58% de los jóvenes españoles creen que la formación recibida les capacita suficientemente para desempeñar un trabajo, el 65% de los encuestados entre 18 y 30 años siguen estudiando, una proporción que aún es del 48% entre mayores de 27 años.

El estudio impulsado por Vodafone no solo evalúa el futuro sociolaboral de la juventud europea, sino que lo incardina dentro de una Europa digitalizada. De hecho, los resultados del estudio serán analizados en el foro Digitising Europe, que se celebrará en Berlín a comienzos de diciembre, y que contará con la presencia de Angela Merkel, canciller alemana, así como de los máximos representantes de las principales compañías de tecnologías de la información que operan en Europa Europa (Intel, Ericsson, Huawei, IBM…), y de universidades europeas.

Un 48% de los jóvenes españoles de entre 27 y 30 años siguen estudiando por la falta de empleo

La parte más positiva para España es la que se refiere a los emprendedores. La juventud española está a la cabeza de los seis países analizados, ya que un 40% apuesta decididamente por emprender un negocio propio. La proporción es aún mayor (del 52%) entre los que quieren dedicarse al sector de las tecnologías de la información.

Las razones por las que están dispuestos a la autonomía laboral atenúan ese entusiasmo, ya que se ve como una solución de autoempleo. Si bien el primer motivo que aducen es el de desarrollar sus propias ideas (39%), la segunda causa es la dificultad de encontrar un empleo. También destaca la juventud española por ser la menos reacia a trabajar para una empresa tecnológica, ya que solo el 8% de los encuestados no optaría por tener una carrera profesional en ese sector.

Los jóvenes españoles piensan mayoritariamente (72% de los encuestados) que los beneficios de la revolución digital para la sociedad superan los riesgos. Sin embargo, se muestran mucho más escépticos sobre los efectos que tendrá ese cambio en el mercado laboral. El 39% cree que se perderán puestos de trabajo, y solo un 18% piensan que traerá más ocupación.

Las áreas profesionales donde más se notará el salto son la educación, las tecnologías de la información (TIC) y el periodismo, según las respuestas de los jóvenes. En consecuencia, más de un tercio está dispuesto a seguir una carrera vinculada con las TIC.

En términos de la preparación para los retos de las nuevas tecnologías en su carrera profesional, el 74% de los encuestados cree que serán capaces de seguir el ritmo de los cambios tecnológicos en su formación. No obstante, el 48% está de acuerdo en la idea de que el nivel tecnológico que se requiere hoy en día en el mercado laboral pone en peligro sus posibilidades de encontrar un trabajo.


También están preocupados por los posibles impactos de la tecnología en la sociedad: el 85% teme las violaciones de privacidad en la red y el 80% consideran que la comunicación entre las personas se ha vuelto más superficial con el bum de Internet.


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