domingo, 27 de mayo de 2012

445.- Rita Levi-Montalcini



Rita Levi-Montalcini





"El cuerpo hace lo que quiere. Yo no soy mi cuerpo: soy mi mente".

Rita Levi-Montalcini nació en Turín, Italia en 1909 y obtuvo la licenciatura en Medicina doctorándose en Neurocirugía. Al término de la Segunda Guerra Mundial emigró a Estados Unidos donde trabajó en el laboratorio Viktor Hamburger del Instituto de Zoología de la Universidad de Washington (en Saint Louis).
Sus trabajos, conjuntos con Stanley Cohen, sirvieron para descubrir que las células sólo comienzan al reproducirse cuando reciben la orden de hacerlo, orden que es trasmitida por unas sustancias llamadas factores de crecimiento.
Obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 1986 que compartió con Cohen.
En la actualidad se desempeña como senadora vitalicia, designada por el presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi.


Rita Levi Montalcini nació en Turín en el seno de una familia culta y acomodada. Inició su escolarización, en una escuela pública cercana a su casa. Estudio medicina en la facultad de Turín y en su segundo año entró como interna en el Instituto de Anatomía. Durante su estapa universitaria coincidió y compartió estudios con otros estudiantes que posteriormente también destacaron en el campo cientifico, entre ellos Salvador Luria y Renato Dulbecco, prtemios nobel en 1969 y 1975 respectivamente.
En 1938 finalizó sus estudios de Medicina y continúo trabajando en el Instituto de Anatomía y en la Clínica  Neurológica, pero tuvo que abandonar,  ambos puestos al ser destituida por las leyes raciales que le prohibían el ejercicio de su profesión por ser judía. Esta situación le impulsó a aceptar la oferta de un puesto de trabajo en el Instituto Neurológico de Bruselas, en la navidad de 1939, ante la inminente invasión alemana del país, Rita decidió volver a Italia. Ante la imposibilidad de continuar sus trabajos se decidió a volver, de forma clandestina, a la práctica de la medicina, cuidando a pacientes que desafiaban las leyes y a los que ya había atendido anteriormente en la clínica universitaria. Sin embargo la obligación de tener que recurrir a un médico ario para que firmara las recetas le hizo abandonar también esa actividad.
En otoño de 1940, tras un periodo de inactividad, decidió retomar su labor investigadora instalando un laboratorio clandestino en su casa. Pasó el invierno y la primavera de 1941 ocupada en los preparativos de su nueva tarea y en los primeros experimentos con embriones de pollo que incubaba en su propia casa. Tuvieron que abandonar Turín e instalarse en el campo, donde Rita continúo sus trabajos en unas condiciones todavía más precarias. Desde 1943 a 1945 la familia Levi se instaló en Florencia, donde Rita volvió a ejercer la medicina y la enfermería, siendo este el último periodo de su vida en el que ejerció esta profesión.
Tras la liberación de Italia toda la familia volvió a Turín y ella se reincorporó a su antiguo trabajo. Consciente de la inadecuada formación científica que tenía para sus investigaciones se matriculó en Biología e inició una recuperación de la normalidad.
En septiembre de 1946 Rita Levi Montalcini viajo a América  y lo que debía ser una estancia corta se prolongó, con largos intervalos en Italia, durante treinta años.  Sus comienzos en la Washington University de Saint Louis (Missouri) estuvieron llenos de dudas tanto sobre sus investigaciones como sobre la propia neuroembriología. Dudas que terminaron al observar en los embriones de pollo procesos migratorios y degenerativos de las células nerviosas y que fueron el inicio de todas las investigaciones que le condujeron a descubrir el factor de crecimiento de los nervios (NGF). Trabajos por los que recibió el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en el año 1986, veintisiete años más tarde de haber finalizado el trabajo de investigación junto a Stanley Cohen..   
 En 1960 y tras un viaje a Italia para impartir una conferencia decidió establecer una unidad de investigación en Italia. A partir de entonces Rita vivió la mitad del año en Italia y ello le permitió recuperar su vida familiar. En 1979 alcanzó la edad legal de la jubilación y abandonó la dirección del laboratorio de Biología Celular, aunque a pesar de ciertas reticencias, prolongó su trabajo en el mismo, en calidad de superexperta durante ocho años más.
El reconocimiento de la figura de Rita Levi Montalcini por parte de la comunidad científica es notorio. Así lo demuestran los numerosos premios, doctorados honoris causae y condecoraciones que posee, entre ellos el Premio Rosenstiel de la Universidad Braudein (1982), el Premio Horwitz de la Universidad de Columbia (1983). En el ámbito científico español su labor ha sido reconocida por la concesión del Diploma Cajal en 1988 y la Medalla de Oro del Consejo de Investigaciones Científicas que le fue otorgada en 1990. En Agosto de 2001 recibió del presidente de la República italiana el nombramiento de Senador vitalicio por sus altísimos méritos en el campo científico y social.
Aparte de su obra autobiográfica Elogio dell`imperfezione (1987), Rita Levi Montalcini es autora de numerosos ensayos: NGH: apertura di una nuova frontiera nella neurobiología (1989), Il tuo futuro (1993), Senz´olio contra vento (1996), L´asso nella manica a brandelli (1998), La galassia mente (1999), I nuovi megallani nell´er@ digitale (2006), Abbi il coraggio di conescer (2011).



Rita se ha mostrado siempre muy implicada en actividades de interés social tales como las campañas contra las minas antipersona o contra la pena de muerte. Desde que fue nombrada Embajadora de la FAO en 1999, Rita Levi Montalcini ha publicado en numerosos medios de comunicación artículos y editoriales sobre el sufrimiento que representa el hambre para amplísimos sectores de la población mundial. En el año 2001 participó en una campaña publicitaria del grupo Telecom, donando el dinero recibido a las mujeres africanas. Rita tiene una gran confianza en el papel que las mujeres deben tener en la corrección de desigualdades e injusticias sociales. Sus palabras al respecto no ofrecen la menor duda: “ las mujeres deberían tomar el liderazgo en asuntos sociales. Han demostrado siempre que son más sensibles a los problemas de violencia e injusticia. Demasiados niños son adictos a las drogas y a la criminalidad. La educación de los niños es todo un reto para el futuro. Para esta tarea confio en la capacidad de enseñar de las mujeres. Creo mas en las mujeres que en los hombres, ellas son más capaces de solidaridad”.
 por Teresa Claramunt









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