sábado, 16 de noviembre de 2013

649.- China lanza las mayores reformas económicas y sociales en décadas

Convictos que luego fueron ejecutados en la ciudad de Wenzhou en 2007. / AFP


China lanza las mayores reformas económicas 
y sociales en décadas



El Comité Central del PCCh decide asimismo reducir los delitos punibles con la pena capital
JOSE REINOSO Pekín 15 NOV 2013 

China ha puesto en marcha el mayor plan de reformas económicas y sociales en décadas. Y, al mismo tiempo, ha roto con algunas herencias del pasado. Ha decidido liberalizar más los mercados, otorgar un mayor papel a la empresa privada, poner fin a los campos de reeducación por el trabajo, suavizar la política del hijo único y reducir "paso a paso" el número de crímenes que son objeto de pena de muerte, entre otros, según un documento hecho público este viernes por la agencia oficial Xinhua con las decisiones adoptadas en el Tercer Pleno del 18 Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), clausurado el martes pasado tras cuatro días de conciliábulo.

El texto aporta detalles al listado de conclusiones generales emitido tras el cierre del pleno, en el que lo más destacado fue el impulso a la iniciativa privada en la economía y la creación de un comité de seguridad estatal, que concentra más poder bajo el mando directo del presidente, Xi Jinping.

Los detalles revelados hoy despejan cualquier duda sobre la consolidación de Xi Jinping en el poder y la intención de los líderes chinos de reformar en profundidad la economía para hacerla menos dependiente de las inversiones y la exportación, y más del consumo interno. La clave será ahora la implantación de este ambicioso paquete de medidas.

La nueva política de hijo único fija que aquellas parejas en las cuales el padre o la madre sean hijos únicos podrán tener dos hijos. Entre las decisiones adoptadas de índole social, figura también el compromiso de "trabajar para prohibir la extracción de confesiones mediante la tortura y los abusos físicos". Además, serán totalmente abolidas las restricciones de residencia en las ciudades pequeñas y municipios y se relajarán gradualmente en las de tamaño medio, se integrarán los sistemas de seguridad social urbano y rural, se acelerará la convertibilidad de las cuentas de capitales y se creará un impuesto medioambiental.

El precio de los combustibles, electricidad y otros servicios será decidido principalmente por el mercado, se mejorarán los mecanismos de fijación de la tasa de cambio del renminbi, se impulsará la liberalización de los tipos de interés, y se incrementará el nivel de convertibilidad del yuan en transacciones internacionales. También se promoverá la participación privada en proyectos estatales, y se impulsará la protección del medio ambiente.

La eliminación de las restricciones de residencia en pequeñas ciudades es un paso hacia la supresión algún día -aún lejano- del registro de residencia o 'hukou', que liga a cada persona con su lugar de nacimiento, lo que impide en la práctica que los habitantes de las zonas rurales emigren con sus familias a las ciudades, ya que la falta de 'hukou' urbano les impide acceder a los mismos derechos educativos y sanitarios que los locales. Con la modificación del sistema, Pekín quiere acelerar los planes de urbanización y que decenas de millones de campesinos se muden a las ciudades y, en consecuencia, consuman más. Los campesinos recibirán derechos para "poseer, utilizar, beneficiarse y transferir la tierra de la cual tienen contrato (de uso)", según Xinhua. El suelo en China es propiedad del Estado.

El documento con las decisiones del pleno asegura que se producirá "una mayor apertura del sector bancario, a condición de que sean reforzadas las regulaciones, y se permitirá que el capital privado cualificado establezca bancos pequeños y medianos". China tiene ahora solo unos pocos bancos privados. "El 30% de los beneficios de los capitales de propiedad estatal tendrán que ser entregados al Gobierno para 2020", añade el texto. Actualmente, el porcentaje oscila entre el 0% y el 15%. "El dinero será utilizado para mejorar la vida de la gente", dice.

La reeducación por el trabajo es un controvertido sistema de detención que autoriza a la policía a encarcelar hasta cuatro años sin necesidad de juicio. Ha sido objeto de críticas tanto dentro como fuera del país por defensores de los derechos humanos, activistas y abogados, que consideran que viola los derechos del ciudadano, va en contra de los procedimientos legales e incumple la Constitución china. En septiembre, Guangzhou (capital de la provincia sureña de Guangdong) anunció que eliminaría este castigo para finales de este año.

El sistema, conocido como 'laojiao', fue creado en la década de 1950, a partir del modelo soviético, poco después de la llegada al poder de Mao Zedong en 1949. Se desconoce el número real de personas que están internadas en campos reeducación por el trabajo. La cadena de televisión pública CCTV asegura que son unas 310.000; el Ministerio de Justicia dice que en 2008 había 160.000 internos.

El país asiático estudiaba desde hacía años modificar el sistema, pero la decisión ha sido retrasada una y otra vez, en particular por la oposición del Ministerio de Seguridad Pública, que había advertido del riesgo que puede representar para la estabilidad social. La llegada de una nueva generación de líderes en el 18 Congreso del Partido Comunista Chino en noviembre pasado, con la promesa de crear una "sociedad armoniosa", ha permitido dar un impulso y acabar con este sistema de herencia maoísta, muy criticado y que ya estaba cayendo en desuso.

Los líderes chinos habían advertido que el Tercer Pleno del 18 Comité Central sería "sin precedentes", y la prensa oficial había trazado cierto paralelismo con el Tercer Pleno del 11º Comité Central en diciembre 1978, en el que Deng Xiaoping puso en marcha el proceso de apertura y reforma, que cambiaría el rumbo de China para siempre. En 1993, fue establecido el denominado sistema de economía de mercado socialista y se dio el impulso a la empresa privada.

En el pleno de 2013, Pekín ha decidido profundizar las reformas económicas para garantizar que el mercado juega un papel "decisivo" en la asignación de recursos, aunque "mantendrá el papel dominante de la propiedad pública". Pero también ha dejado claro que no habrá transformaciones democráticas de estilo occidental. El abanico de decisiones adoptadas es amplio y ambicioso, aunque buena parte se esperaba. Muchos de los cambios estaban en estudio desde hacía tiempo, e incluso han sido probados a menor escala en algunas provincias. Los mandatarios chinos son fanáticos de los ensayos previos y el avance progresivo. Buenos seguidores de la escuela de Deng Xiaoping.





China inicia el fin de los campos de reeducación 
por el trabajo

Las detenciones de hasta cuatro años sin juicio serán eliminadas en la ciudad sureña de Guangzhou, en la provincia de Guangdong
JOSE REINOSO Pekín 10 SEP 2013 


La reeducación por el trabajo -un controvertido sistema de detención que permite a la policía encarcelar hasta cuatro años sin necesidad de juicio- será eliminada en la ciudad china de Guangzhou (capital de la provincia sureña de Guangdong) para finales de este año, según ha publicado la prensa oficial. Los 100 presos que quedan en sus cárceles serán puestos en libertad para entonces, cuando habrán completado sus sentencias, según ha afirmado Yu Mingyong, vicepresidente del tribunal provincial de Guangzhou. Las autoridades dejaron de enviar supuestos criminales a los campos de reeducación de esta ciudad -una de las más grandes de China- en marzo pasado.

El país asiático estudia desde hace años reformar esta vía de castigo -muy criticada tanto fuera como dentro de China-, pero la decisión ha sido retrasada una y otra vez. Ahora, tras la llegada al poder en marzo de la nueva Administración liderada por el presidente, Xi Jinping, y el primer ministro, Li Keqiang, la reforma está avanzando. En su primera rueda de prensa tras asumir la jefatura de Gobierno, Li prometió cambios en la legislación este año, y, aunque aún no ha sido anunciado un plan nacional, algunos gobiernos provinciales ya han dado pasos en este sentido.

El país asiático estudia desde hace años reformar esta vía de castigo
"La policía y muchos expertos legales se han dado cuenta de los inconvenientes de la reeducación por el trabajo y han pedido la abolición del sistema (conocido como 'laojiao'), que se ha quedado obsoleto", afirma Yu en el periódico China Daily. "Muchos de quienes son puestos en libertad tras pasar por estos campos tienen muchas dificultades para reintegrarse en la sociedad y las familias, y trabajar después (…) Su libertad personal ha sido limitada durante varios años".

Los campos de reeducación han sido muy criticados por organizaciones de derechos humanos y Naciones Unidas. En China, abogados y académicos han asegurado que son ilegales, son fuente de abusos de poder, violan la Constitución y son abono para la corrupción, ya que muchos familiares de los presos sobornan a los funcionarios para reducir las penas o mejorar sus condiciones en la cárcel.

Según el Ministerio de Justicia 160.000 personas están en los campos de reeducación, la ONU eleva la cifra hasta las 190.000
La reforma del sistema se ha visto frenada por la posición del Ministerio de Seguridad Pública, que ha advertido del riesgo que puede representar para la estabilidad social. Sus partidarios aseguran que contribuye a frenar la criminalidad. La eliminación supondría también la desaparición de una fuente de ingresos para los Gobiernos locales. Estos se benefician de la mano de obra gratis de los internos, que fabrican, entre otros, componentes de automoción.

Algunos expertos creen que la modificación del sistema precisaría una redistribución de los poderes entre distintos organismos gubernamentales, como los Ministerios de Justicia y de Seguridad Pública, y una revisión de leyes y regulaciones que van en contra de la reforma.

El sistema de 'laojiao' fue creado en la década de 1950, a partir del modelo soviético, poco después de la llegada al poder de Mao Zedong en 1949, y fue legalizado por el Congreso chino en 1957. Inicialmente, surgió para encarcelar a "contrarrevolucionarios", "capitalistas" y críticos con el nuevo Gobierno comunista. Más tarde, fue extendido a autores de otros supuestos delitos, prostitutas y drogadictos. También es utilizado ampliamente contra activistas políticos y religiosos, y los miembros del movimiento de inspiración budista Falun Gong, que Pekín ilegalizó a finales de la década de 1990.

Las estimaciones sobre el número de personas en los campos reeducación por el trabajo varían. Según el Ministerio de Justicia, en 2008 había 160.000 internos en un total de 350 de estos centros. La cadena de televisión pública CCTV eleva el número a 310.000, en 310 centros. Naciones Unidas estimó en 2009 la cifra en 190.000.

La reeducación por el trabajo es un sistema de detención administrativa para delitos menores, dictada al margen del sistema judicial, que permite a la policía encarcelar hasta cuatro años. Es distinta de la antes denominada reforma por el trabajo o 'laogai', que incluye prisiones, granjas y campos de trabajos forzados para condenados por un tribunal, con penas más extensas. Estas últimas instalaciones continúan existiendo, pero el Gobierno no emplea el término 'laogai' desde mediados de la década de 1990.

Según Wang Da, profesor de la Universidad de Guangzhou, el 'laojiao' fue importante para garantizar el orden y gestionar la sociedad en un momento en que el país no tenía un sistema judicial avanzado. "Pero ahora China ha creado procedimientos legales e instalaciones para procesar y castigar a los pequeños criminales, lo que ha hecho obsoleta la reeducación por el trabajo", afirma en China Daily. "El sistema debería finalizar, ya que va en contra de los procedimientos legales y viola los derechos del ciudadano. La abolición es importante para promover el gobierno de la ley, proteger los derechos humanos y estandarizar los procedimientos legales". Los expertos presagian que la transición será progresiva, y que el caso de Guangzhou podría servir de ejemplo a otras ciudades para la abolición gradual de un método de punición que lleva en vigor más de medio siglo.

En febrero, la provincia suroccidental de Yunnan dijo que dejaría de enviar gente a campos de reeducación por algunos delitos, como "amenazar la seguridad nacional" o "manchar la imagen de los funcionarios". La prensa afirmó entonces que cuatro ciudades habían sido designadas como lugares de ensayo para sustituir el sistema por un programa de "rectificación del comportamiento ilegal a través de la educación". Algunos críticos temen que la futura reforma sea solo una operación de maquillaje.


Un billete de 100 yuanes con la efigie de Mao Zedong. 
/ BRENT LEWIN (BLOOMBERG)

China impulsa un papel decisivo de la 
iniciativa privada en la economía


La cúpula del Partido Comunista Chino asume el compromiso de disminuir la intervención del Estado
JOSE REINOSO Pekín 12 NOV 2013

China ha dado un paso clave para acelerar el proceso de apertura y reforma iniciado hace tres décadas. Los líderes del país asiático han concluido este martes el Tercer Pleno del 18º Comité Central del Partido Comunista Chino con el compromiso de impulsar el papel de la iniciativa privada en la economía, aunque mantendrán la preponderancia del Estado. Pekín profundizará las reformas económicas para garantizar que el mercado juega un papel "decisivo" en la asignación de recursos, pero "conservará el papel dominante de la propiedad pública", señala el comunicado hecho público tras la clausura de la reunión, según recoge la agencia oficial Xinhua. También ha dejado claro que no habrá reformas políticas de estilo occidental.

Desde que el país asiático decidió implementar la llamada 'economía de mercado socialista' en 1993, el papel del mercado ha sido definido a menudo como "básico". La diferencia entre "decisivo" y "básico" está cargada de significado. Pekín no ha dado, de momento, detalles de en qué se traduce el primer término, pero el periódico en inglés China Daily ha publicado hoy que el Gobierno abrirá las empresas estatales a mayor participación del sector privado, que podrá tomar en ellas hasta un 10% o un 15% del capital. El diario asegura que los "planes específicos de la reforma de las empresas públicas serán diseñados después del Tercer Pleno".

Pekín decidió implementar la ‘economía de mercado socialista’ en 1993
El Comité Central ha aprobado el establecimiento de un consejo de seguridad nacional, "que mejore los sistemas y las estrategias para garantizar la estrategia en seguridad" e insiste en los planes de modernización del Ejército, en marcha desde hace años. En lo que respecta a posibles cambios democráticos, nada, aunque tampoco se esperaba. Sí habla de democracia, pero no en términos occidentales. "Se dará importancia al perfeccionamiento del sistema democrático y el enriquecimiento de las formas democráticas para mostrar las ventajas del sistema político socialista de China", deja claro el pleno, que añade que "el PCCh debe reforzar y mejorar su liderazgo y debe ocupar de lleno su papel central de mando".

Los objetivos para los próximos años son destilados en una serie de frases generales, que incluyen también mejorar "la gobernanza social", al tiempo que es promovido un "mejor desarrollo social" y se "garantiza el sustento de la gente y la estabilidad social". Antes de comenzar el pleno del Comité Central el sábado, los dirigentes chinos habían dicho que se trataría de una reunión "sin precedentes". Según el presidente, Xi Jinping, las reformas que saldrían de él serían "exhaustivas", aunque los analistas políticos rebajaron las expectativas.

Xi Jinping y su primer ministro, Li Keqiang, prometieron, cuando llegaron al poder en noviembre pasado, que para 2020 toda la población —urbana y rural— habrá duplicado sus ingresos per cápita respecto a 2010. El objetivo es crear nuevos motores de crecimiento, después de tres décadas de ritmo vertiginoso impulsado por las exportaciones y la inversión. El Gobierno pretende bascular a un modelo de desarrollo basado en mayor productividad, más ligado al consumo, y más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, aunque esto implique crecer a menor ritmo. Pretende reducir las grandes brechas sociales y crear lo que denomina una sociedad "armoniosa", bajo el mando único del Partido Comunista Chino (PCCh).

En un concienzudo informe publicado en marzo pasado, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) destacó que el avance en la liberalización económica de China se había estancado desde 2008. El producto interior bruto (PIB) aumentó un 7,7% el año pasado, y se prevé que en 2013 lo haga un 7,5%, el menor ritmo en 23 años.

"El objetivo general de las reformas aprobadas es mejorar y desarrollar el socialismo con características chinas e impulsar la modernización de los sistemas de gobierno y las capacidades del país", señalan las conclusiones del pleno del Comité Central, celebrado a puerta cerrada. "China debe ser construida con la realidad primordial de que continúa en la fase primaria del socialismo y que seguirá en ella durante mucho tiempo mientras prosigue reformas profundas y exhaustivas".

El texto añade que "la reforma económica es clave y la solución principal pasa por la relación adecuada entre el Gobierno y el mercado, y por dejar que el mercado juegue el papel decisivo en la asignación de recursos". Pekín se compromete también a incrementar la protección de los derechos de propiedad.

Además, se suavizarán las restricciones a la inversión, se acelerará la construcción de zonas de libre comercio y se pondrán en marcha políticas para las empresas mixtas, chinas y extranjeras "para adaptarse a la globalización". El Comité Central —órgano integrado por 205 personas-— concluye que es necesario lograr "resultados decisivos en sectores claves", y que para 2020 debe estar en funcionamiento un marco "efectivo" para las reformas.

El documento fija también como objetivo “construir un sistema fiscal moderno”, pero no dice si el nuevo modelo permitirá a los Gobiernos locales gestionar mejor su endeudamiento y no tener que confiar en las expropiaciones y la venta de suelo para obtener dinero.

El Gobierno creará un equipo para diseñar, impulsar y supervisar las reformas, pero no hay detalles de cuándo serán anunciados los planes específicos. Esto sugiere que los dirigentes, como se preveía, han acordado un marco amplio de temas y actuación, pero han dejado los detalles para más tarde, incluidas potenciales tensiones como el estatus de las empresas públicas. Los analistas políticos han advertido que algunas de las reformas podrían ser obstaculizadas por poderosos grupos de interés en los monopolios estatales o en los gobiernos locales, que en la actualidad gozan de muchos privilegios.




La orden más difícil de cumplir

Ninguna ley ha supuesto un mayor abuso de los derechos de la mujer y del derecho a la intimidad de la persona que la política del hijo único para controlar el crecimiento de la población

GEORGINA HIGUERAS 15 NOV 2013

En la historia de la República Popular no ha habido una orden más difícil de cumplir que la que ha obligado a cientos de millones de familias a tener un solo hijo. Ninguna ley ha supuesto un mayor abuso de los derechos de la mujer y del derecho a la intimidad de la persona que esa política impuesta en 1979 en aras de controlar el crecimiento de la población.

Entonces, el 80% de los 1.000 millones de habitantes de China eran campesinos, por cuyas venas corrían las enseñanzas de Confucio, que basan el orden social en el orden familiar. Para ellos era inconcebible que les prohibiesen su principio más básico: tener hijos para asegurar su vejez y el futuro de la patria. En la ciudad, donde está menos enraizada la costumbre de que las hijas al casarse pasen a integrarse en la familia del marido y prácticamente rompan los lazos con la propia, las dificultades económicas facilitaron el trago amargo que supuso aceptar un solo hijo, pero en el campo se necesitaron medidas coercitivas extraordinarias. El celo de las encargadas de la planificación familiar llegó a extremos tales como revisar de manera ocular si las mujeres tenían la menstruación en las fechas que les correspondían, practicarles reconocimientos vaginales para comprobar que no estaban embarazadas o forzarlas a abortar.

El Gobierno autorizó un segundo embarazo a las campesinas que dieran a luz una niña en el primero. Millones de mujeres vivieron con pánico su gestación ante la posibilidad de que volvieran a tener una hija. Muchas se escondieron o huyeron hasta que nació el bebé y pudieron regresar con el varón en los brazos u ocultando a la niña para poder embarazarse otra vez.

Si Mao Zedong reconoció a las mujeres la mitad del cielo que les correspondía, la política del hijo único encerró a millones de chinas en el infierno y otras muchas nunca nacieron. El feticidio femenino se multiplicó hasta el punto de que desde finales del pasado siglo están prohibidas las ecografías para conocer el sexo, y más de un médico que se enriqueció violando esta norma y practicando abortos clandestinos de niñas fue condenado a la pena capital. Pese a ello, hoy hay en China 25 millones de solteros que nunca podrán encontrar esposa.

La política del hijo único también somete a las mujeres a una enorme presión y tiene una incidencia negativa en la integración de estas en la sociedad. Sufren en especial las profesionales y trabajadoras urbanas por la enorme competitividad de la educación en las ciudades, lo que lleva a muchas a renunciar total o parcialmente a su trabajo para dedicarse a reforzar las tareas escolares de su pequeño emperador o emperatriz. Esto, según la Federación de Mujeres de China, es una de las causas del “significativo retroceso en los índices de igualdad de la mujer” que en los últimos años enfrenta el país.

Además, este control contra natura ha sumido la sociedad china en un profundo desconcierto que se ha llevado por delante muchos de sus valores. Ahora muchos padres contemplan horrorizados el futuro ante la realidad de que a su único descendiente no le interesa tener el vástago o los vástagos que el Gobierno le autoriza.






Dos descendientes en vez de uno

La ley del hijo único ha evitado 400 millones de nacimientos y ha propiciado abortos selectivos y abandono de niñas
J. R. Pekín 15 NOV 2013



La decisión del Gobierno chino de permitir tener dos hijos a las parejas en las cuales el padre o la madre no tengan hermanos supone un cambio de gran simbolismo en la controvertida política del hijo único. La medida aumenta el número de excepciones de esta regla introducida a finales de la década de 1970 para limitar el crecimiento de la población, y que, según el Gobierno chino, ha permitido evitar 400 millones de nacimientos y elevar el nivel de vida de sus ciudadanos con más rapidez.

La decisión, adoptada en el Tercer Pleno del 18 Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), finalizado el martes pasado, era esperada desde hace tiempo y puede conducir a la supresión total algún día de la política de hijo único, muy criticada por activistas y organizaciones de derechos humanos y religiosas porque coarta la libertad del individuo y ha sido fuente de graves abusos, como esterilizaciones y abortos forzados por parte de los responsables de los servicios de planificación familiar. Quienes incumplen la norma son multados, algo que los matrimonios ricos, actores y famosos hacen sin preocupación, con las consiguientes protestas de mucha gente en los foros en Internet.

El objetivo de la medida es lograr "un desarrollo equilibrado de la población en China", según asegura el documento de las conclusiones del pleno en el que ha sido anunciada la medida. Los expertos calculan que afectará a unos 30 millones de mujeres en edad de tener hijos.

Hasta ahora, la mayoría de los padres en las zonas urbanas solo podían tener un hijo. En las rurales, podían tener dos si el primero era una niña. Otra de las excepciones contemplaba el caso en el que padre y madre fueran ambos hijos únicos; entonces, podían tener dos. Los miembros de las minorías étnicas también gozan de excepciones.

Los críticos con la política del hijo único argumentan que ha contribuido a un grave desequilibrio de género. Casi 118 niños nacieron por cada 100 niñas en China en 2012 —la media en el mundo es de 103 a 107 niños por 100 niñas—, debido a la tradicional preferencia de las familias por el varón, responsable de cuidar a los padres cuando se hacen mayores. Esto provoca abortos selectivos, infanticidios y abandono de niñas. Los hombres representan alrededor del 51% de los habitantes de China.

Según muchos demógrafos, la política del hijo único, responsable en parte del envejecimiento de la población, amenaza el desarrollo económico, debido a la disminución paulatina del porcentaje de gente que trabaja para sostener a la creciente tercera edad. Los expertos han advertido sobre el gran impacto que el cambio de la estructura poblacional tendrá en el mercado laboral de la segunda economía del mundo en el futuro, debido a la disminución del número de potenciales trabajadores.

Los responsables del censo aseguran que la población en edad de trabajar ha comenzado a encoger por primera vez en las últimas décadas este año. Ha disminuido unos 3,4 millones de personas, hasta 937 millones. China tiene 1.350 millones de habitantes.

En los últimos años, habían aumentado las especulaciones en los medios de comunicación sobre la posibilidad de que Pekín relajara el sistema de control familiar. Un número creciente de expertos había urgido a que fuese modificado porque es considerado caduco y dañino para la economía. Además, consideran que el problema de sobrepoblación ya no es tal en China, porque las parejas no quieren tener muchos hijos, dado el elevado coste de la Educación y la Sanidad. De ahí que piensen que la suavización de los controles no tendrá un gran impacto demográfico, aunque sí conlleva un gran significado político, ya que supone el cambio de una medida de la época de Deng Xiaoping y una concesión de libertad a los ciudadanos.

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