martes, 21 de octubre de 2014

825.- España, el tercer país con más pobreza laboral de Europa


España, el tercer país con más pobreza laboral de Europa

El 12,3% de las personas con un empleo están por debajo el umbral de la pobreza, una cifra que solo superan Rumanía y Grecia

La exclusión casi se triplica en el caso de los autónomos: llega al 35,3%

Ana Requena Aguilar  
20/10/2014 

España lidera dos de los ranking más preocupantes de Europa, uno bien conocido -el de paro- y otro cuya importancia ha ganado peso en los últimos años, el de pobreza laboral. Los últimos datos disponibles sitúan a nuestro país como el tercero con más trabajadores pobres (un 12,3% de las personas con empleo lo son), solo superado por Rumanía (un 19,5%) y Grecia (un 15,1%), según recoge el último informe de la Fundación Primero de Mayo, vinculada al sindicato CCOO. Por el contrario, Finlandia, República Checa, Países Bajos y Bégica apenas alcanzan un 5% de pobreza laboral.

Más allá del dato general, el informe señala varias circunstancias que agravan la exclusión social de las personas con empleo. El autoempleo es, por ejemplo, un factor que aumenta la vulnerabilidad: el riesgo de pobreza entre autónomos es mayor que entre asalariados. Si la tasa de pobreza entre las personas ocupadas es del 12,3%, entre los trabajadores por cuenta propia llega al 35,5%. Solo Rumanía, con un 54%, supera a España en número de autónomos pobres.

La temporalidad y los contratos a tiempo parcial son otros dos factores que condicionan la pobreza laboral. El 16,2% de las personas con contrato temporal están bajo el umbral de la exclusión, una cifra que se reduce al 5,4% en el caso de las que están contratadas de forma indefinida. "Es una tendencia similar, aunque más acusada, de lo sucedido en el conjunto de Europa, donde las personas con contrato temporal registran una tasa de pobreza del 14% y aquellas que tienen un contrato indefinido muestran una tasa del 5,5%", dice el informe. 

Tal es la tendencia, que las previsiones para el año 2013 subrayan que la pobreza entre los trabajadores fijos se reducirá "ligeramente" mientras que aumentará entre los temporales. En el caso de los contratos parciales, el riesgo de pobreza llega al 19%, una cifra nueve puntos mayor que para las personas que trabajan a tiempo completo.

Bajos salarios

"Las diversas estadísticas que registran la estructura de los salarios en España muestran que existe un proceso de empobrecimiento de la población asalariada en España, vinculado al aumento de los bajos salarios", afirma también el documento. Ha aumentado, por ejemplo, el porcentaje de población que cobra el salario mínimo (645 euros al mes), según el INE: si en 2010 era el 10,3% de la población asalariada, dos años después representaba ya el 12,3%.

Otras estadísticas muestran datos aún más elevados. Es el caso de la estadística de la Agencia Tributaria, que señala que el 33% de las personas asalariadas en España (5,6 millones de personas) cobra un sueldo igual o inferior al salario mínimo. En cualquier caso, el informe de la Fundación subraya que en los últimos años ha crecido el número de trabajadores que tiene salarios más bajos, mientras que aquellos con sueldos más altos "son menos y sus salarios crecen mucho más que el resto".

A más formación, menos pobreza

La formación es otra de las claves que inciden en la probabilidad de que un trabajador caiga en la pobreza. Las personas ocupadas que no superaron la primera etapa de la educación secundaria tienen cinco veces más probabilidades que las que alcanzaron los estudios universitarios. "Si se relaciona la elevada tasa de abandono escolar con la mayor incidencia de la pobreza en las personas con menor formación se puede señalar que la peor situación de España en la comparación internacional está lejos de solucionarse y que perdurará en el tiempo", apunta el informe.

La existencia de personas dependientes en el hogar condiciona también la pobreza laboral. Los ocupados que viven en hogares donde hay menores dependientes tienen una tasa de pobreza que duplica a la de aquellos que están en hogares donde no existe esta circunstancia.

Por otro lado, las familias donde una mujer trabaja de forma remunerada presentan menos tasas de pobreza. De hecho, el informe resalta que aunque las mujeres están más afectadas por la parcialidad, la temporalidad o los bajos salarios, tienden a presentar menores tasas de riesgo de pobreza que los hombres en su misma situación.




La desigualdad en España, en el nivel más alto de la democracia

España, junto a Lituania y Bulgaria, es uno de los países con más desigualdad de Europa.

El impacto de la crisis sobre el empleo, un sistema fiscal poco distributivo, los recortes en sanidad y educación, y una red de protección insuficiente, algunas de las causas. 

Ana Requena Aguilar   

Una de cada cinco personas en España es pobre

La crisis y, sobre todo, las políticas de austeridad sin concesiones están pasando factura a España. La desigualdad está en el nivel más alto de la democracia; unos niveles de desigualdad tan altos que en Europa solo encuentran parangón con Lituania y Bulgaria. Lo constata un estudio de la Fundación Alternativas que alerta sobre una brecha social que no ha dejado de crecer en los últimos años.

"La tendencia es inequívoca, en todos los países de la OCDE ha aumentado la desigualdad desde los años ochenta", asegura Luis Ayala, catedrático de Economía en la Universidad Rey Carlos y uno de los autores del informe. En España esa desigualdad ha avanzado de forma fulgurante en los últimos años: en los dos primeros años de la crisis, el índice de Gini -la diferencia entre los que más tienen y los que menos- aumentó un 10%.

"La ralentización de la actividad económica y el vertiginoso aumento del desempleo dieron lugar al mayor aumento de la desigualdad desde que se dispone de información anual sobre los ingresos de los hogares. Los hogares con menos ingresos han sido también los que durante el desarrollo de la crisis han visto más mermados sus recursos. Lo contrario, sin embargo, parece haber sucedido en los hogares más ricos, que registran los mayores incrementos", dice el informe. La primera parte de la recesión habría tenido, por tanto, "un efecto regresivo" sobre la distribución de las rentas, lo que habría ocasionado el aumento de la desigualdad "sensiblemente superior al registrado en promedio por los países de la Unión Europea".

¿Por qué? Belén Barreriro, directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas, apunta tres factores clave: el desempleo, la debilidad del sistema fiscal, y un sistema de protección y bienestar social que ha resultado insuficiente. El informe señala que el efecto de la crisis sobre el empleo ha sido muy superior que en el resto de países. No solo por el aumento desorbitado del paro, también por el impacto que ha tenido en las personas que funcionan como 'cabezas de familia' y por su efecto entre los jóvenes y entre una parte de la población poco cualificada.

Además, y en contra lo que puede parecer, la época de bonanza y crecimiento económico que vivió España en los años anteriores a 2007 no se tradujo en una reducción de la desigualdad. El país entró en la recesión poco preparado para resistir los embates de la crisis. Las prestaciones sociales, por ejemplo, no crecieron al mismo ritmo que lo hacían las rentas medias. "Conforme avanza el estado de desempleo, las prestaciones se reducen drásticamente. En España no tenemos un último nivel de protección social. En las comunidades sí existen rentas mínimas, pero con criterios diferentes", señala Luis Ayala.

Esa, junto al creciente número de trabajadores pobres (que a pesar de tener un empleo, tienen salarios y condiciones que no les permiten salir de la exclusión) es una de las razones que explica el hundimiento de las clases bajas y el empeoramiento de las clases medias. El estudio señala que la flexibilización de las relaciones laborales y el recorte de la negociación colectiva empeora también la brecha entre unos ciudadanos y otros.
"Los estados del bienestar han perdido capacidad para corregir las desigualdades", asegura Ayala. Para el catedrático, el sistema español es "poco redistributivo, menos que la mayoría de países de la OCDE". "Se enfatiza el carácter recaudatorio de los sitemas impositivos, y menos su faceta distributiva de la riqueza", dice el catedrático, que señala el aumento de los impuestos indirectos -como el IVA- como un factor que empeora las desigualdades.
Educación y sanidad

El informe señala que la sanidad y la educación son fundamentales para asegurar la igualdad y, por tanto, los recortes en estos dos pilares del bienestar disparan las diferencias. "El gasto sanitario beneficia en gran medida a los grupos sociales más desfavorecidos y de forma considerable a las clases medias", destaca el texto, que señala el gasto farmacéutico y el de atención primaria como los más importantes, ya que "contribuyen en mayor medida a la progresividad de este gasto". Precisamente, en el último año se ha puesto en marcha el copago farmacéutico y varias comunidades autónomas han cerrado o reducido el horario de centros de atención primaria. Los autores concluyen también que cuando la gestión de centros sanitarios o educativos se transfiere al sector privado "se aumentan las desigualdades". 
"El informe deja claro que ante la desigualdad hay remedios, y quien puede corregirla son los poderes públicos, las políticas. La relación de los ciudadanos con la política es especialmente mala, con un nivel de desafección que es insólito en la democracia. Y si hay una causa es la desigualdad: los españoles son de los ciudadanos europeos que más creen en la igualdad", asegura Belén Barreiro.


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