miércoles, 2 de abril de 2014

734.- El miedo de Esperanza Aguirre

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El miedo de Espe

Aníbal Malvar -  Público.es


Se soltaba el moño Esperanza Aguirre este lunes en ABC llamando terroristas a los manifestantes del 22-M en Madrid. Esta condesa es impagable. “Hay que llamar a las cosas por su nombre: el pasado 22 de marzo Madrid vivió una jornada de terrorismo callejero”, arrancaba su oda periodística la presidenta del PP madrileño. “Si los que creemos en la libertad y en el imperio de la Ley no reaccionamos frente a esta forma larvada de terrorismo, si no tomamos conciencia de que hay grupos totalitarios de extrema izquierda que quieren aprovechar los problemas de la actual situación económica para crear una atmósfera de terror desde la que imponer sus propuestas antisistema, además de estar permitiendo que triunfen los «malos» de [Edmund] Burke estamos dando muestras de una incalificable ceguera política y de una inusitada estupidez”, nos ilustra la lideresa.

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Edmund Burke

Está pidiendo Esperanza Aguirre “palo largó y mano dura” –que decía la canción– ante la creciente exasperación de un pueblo estafado y desesperanzado que no es que tome la calle: es que lo han arrojado literalmente a la calle, lo han desahuciado, le han robado sus ahorros y buena parte de sus derechos. La calle nunca arde por capricho. Eso es lo que no se atreve a reconocer Esperanza Aguirre, precisamente porque ella ha sido una de las ideólogas y ejecutoras de las delicadas masacres arriba citadas.

Hay como un miedo larvado en las frases iracundas que desgrana nuestra adorada lideresa en ABC. Es un miedo de clase. Y no le viene a Esperanza este miedo por aristócrata, sino por política. Y a mí me parece bien que los políticos empiecen a sentir miedo del pueblo, que también compartan el insomnio al que nos han condenado sus perversas gestiones en favor de la oronda oligarquía ladrillera y bancaria.

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Toma de la Bastille

Es un miedo algo cómico, este miedo de la clase política al pueblo. Porque es miedo a que el pueblo le arrebate la política, a que la calle se vuelva a meter en política, con lo bien que estábamos cuando el pueblo era espectador y palanganero cuatrienal. Si hay una cosa abrileña en todo este contradiós que vivimos, es este nuevo despertar del pueblo a la política. A ver cómo sale el asunto.

Este recurso ya demasiado manido de criminalizar todo lo que no acate las normas de la decencia neoliberal se le ha ido esta vez un poco de las manos a mi Espe. Y es que, Espe, lo que de verdad nos extraña a ti y a mí es precisamente que este pueblo haya capeado vuestras tempestades con tal cordura y con tan poca violencia. Hasta el momento.

Esperanza Aguirre ha llamado terroristas a un millón de españoles que confluyeron el día 22 en Madrid. Mucho terorrista me parece para tan poca lideresa. Y eso que no cuento a los millones de simpatizantes que, quizá, tuvo aquel 22-M por todo el país. Mucho insulto me parece, también. Si yo llamo terrorista a Esperanza Aguirre, lo mismo me cae una demanda. Si Esperanza Aguirre llama terroristas a un millón de españoles, la proponen para alcaldesa de Madrid y la sacan en portada del ABC. Me parece un poco desigual.

Cierto es que las condesas siempre han sido muy lenguaraces a la hora de insultar a la servidumbre. Pero lo suelen hacer con una sonrisa despectiva y un té en el regazo. No con esta furibundez algo atemorizada que gotea el artículo de Esperanza Aguirre de este lunes. Por cierto, Edmund Burke, el político británico citado por la lideresa, fue enemigo acérrimo de la Revolución Francesa. A lo mejor sería oportuno otro artículo de Espe en ABC aclarándonos el concepto que ella tiene de expresiones como libertad, fraternidad o igualdad. Tengo entendido que, de aquella revolución francesa, algunas condesas no salieron demasiado bien paradas. Quizá eso explique la afición de nuestra entrañable Espe por el pensamiento de Burke. Y su miedo al pueblo.




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