sábado, 29 de marzo de 2014

718.- Un partido de fútbol Alemania - España para la División Azul

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Un Alemania - España para la División Azul

Por Miguel Ángel Lara

No cabía un alma en las gradas del estadio Olímpico de Berlín el 12 de abril de 1942. Alemania y España jugaban algo más que un partido de fútbol, era una exhibición ante el mundo de que en plena Segunda Guerra Mundial el nacionalsocialismo y el franquismo se podían permitir ‘lujos’ de normalidad. El amistoso iba a servir además para homenajear a la División Azul, los voluntarios españoles que combatían en el Frente Oriental al lado de la Wehrmacht.

Entre los más de 90.000 espectadores que abarrotaban un estadio convertido en una exhibición de esvásticas, banderas de la España franquista y de la Italia de Mussolini (arbitró el italiano Barlassina), había 5.000 localidades reservadas para las organizaciones militares hispano-alemanes. Los heridos de la División 250.

Einheitspanischer Freiwilliger de la Wehrmacht (la División Azul) ocupaban un lugar de honor. Y al lado de muchos de ellos las enfermeras que les cuidaban.

El mismo día del partido, Hitler ordenó que, en la ofensiva alemana prevista para ese verano contra la Unión Soviética, la ciudad rusa de Voronez fuera la primera en ser atacada y tomada. La distribución de las entradas explica lo que se vivía en aquellos días en Berlín: 6.000 reservadas para las Juventudes Hitlerianas, 14.000 para el Ejército Alemán, 22.000 para los clubes deportivos del Reich, 5.000 para los aliados españoles, 1.000 para inválidos de guerra e invitados de honor y algo más de 40.000 para la población civil.

La selección española, con Eduardo Teus (seleccionador) y Ricardo Zamora (entrenador) a la cabeza, voló el 11 de abril desde el barcelonés aeropuerto de El Prat en dos Junkers alemanes, uno con 21 personas y otro con cinco. A las siete del la tarde (primero se aterrizó en Stuttgart y de allí se voló a Berlín) la delegación tomó tierra en el aeropuerto de Tempelhof. A pie de pista fue recibida por el embajador de España en Alemania (Alonso Caro), representantes del Jefe de Deportes del Reich, el secretario general de la Federación Alemana y teniente coronel Mario Gómez Zamalloa (regimiento 262 de la División Azul).

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Además del entrenamiento en un Olímpico de Berlín pesado por las incesantes lluvias, el 11 de abril estuvo cargado de actos políticos para la selección española. A las cuatro de la tarde, los 18 jugadores seleccionados depositaron una corona de flores en el cenotafio en plena Unter der Linden dedicado a los héroes de la guerra.

Después, la delegación española y la prensa enviada a Berlín fueron invitadas al Wintergarten, el teatro de variedades más famosos del Reich y que sería destruido por las bombas aliadas el 21 junio de 1944.

El domingo, desde primera hora, los alrededores del Olímpico eran un hervidero de gente. La guerra impedía que como durante los Juegos de 1936 una cadena de altavoces llevara desde el estadio al centro de Berlín todo lo que pasaba en los partidos, pero la prensa alemana se volcó con lo que calificó como «el acontecimiento deportivo del año».

La banda de la Marina Alemana fue la encargada de recibir a los dos equipos poco antes de las cuatro de la tarde. En un escenario creado para exhibir la simbología del Eje y su ‘aliado’ español, la bandera rojigualda se izó en el centro escoltada por la alemana con la esvástica y la italiana. El himno español fue el primero en sonar y, como el alemán, fue escuchado con todo el estadio haciendo el saludo romano. Antes de arrancar el partido, el ‘Heil Hitler’ atronó en el Olímpico.


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El lado español era fácil de identificar gracias a las banderas españolas, los distintivos de la División Azul y del Movimiento. Su momento de gloria llegó cuando a los 76 minutos el árbitro sancionó como penalti un derribo de Jahn, meta alemán, sobre Emilín a pesar de que la pelota entraba. Campos marcó para igualar el 1-0 logrado por Decker a los 58 minutos.

El empate dejó a todos contentos. Alemania porque a pesar de la guerra, su seleccionador, Sepp Herberger, había podido reunir a casi todos sus jugadores a pesar de que buena parte estaba en el frente. España porque en la que era su primera cita fuera de la península Ibérica después de la Guerra Civil había dado la talla, cosa que no pasaría una semana después cuando fue destrozada por Italia en San Siro (4-0).

Al día siguiente, los jugadores españoles fueron recibidos en el Ayuntamiento de Berlín en presencia de Hans von Tschammer und Osten, el oficial de las SA que ostentaba la Jefatura de Deportes del Reich y que cerró los actos del amistoso con un telegrama a su colega español, el General Moscardó, Delegado Nacional de Deportes y presidente del COE: «Lo vivido ha estrechado la hermosa y fiel amistad entre los dos pueblos que se hallan unidos en el combate contra el enemigo mundial en los campos de batalla de Rusia».

Fue el epílogo a un partido de fútbol utilizado para que Madrid y Berlín homenajearan a los miembros de esa División Azul de la que según se acercaba la derrota alemana Franco no quiso saber nada. Era consciente de que en muchos de sus miembros eran falangistas que se sentían traicionados por el camino tomado desde el final de la Guerra Civil y el hecho de no haberse comprometido abiertamente con Alemania en la guerra mundial. Y, también, de que no habían sido pocos los soldados de la República que se alistaron en la División Azul para escapar de España e intentar pasarse al enemigo al llegar al Frente Oriental.

Ficha del partido:

 12.4.1942           Berlín, Estadio Olímpico

 Árbitro: Rinaldo Barlassina (Italia).

 Espectadores: 80.000 (Cifra oficial, más de 100.000 según la prensa de la época). 

 Alemania: 

H. Jahn, Janes, Miller, Kitzinger,
 H. Rohde,
 Sing, F. Dörfel, Ka. Decker, Conen, Fritz Walter y Durek.

 España: 

Martorell, Teruel, Ramón,
 Gabilondo, Germán, Mateo, Epi, Alonso, Mundo, Campos,
 Emilín.


 Goles: 1-0 Ka. Decker (58’)
 1-1 Campos  (76’, de penalti).



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