sábado, 15 de noviembre de 2014

831.- Desprecio, justificado, hacia los políticos


Desprecio, justificado, hacia los políticos


Por Arturo González
14 nov 2014
  
Es una evidencia incontestable que la casi totalidad de españoles siente un absoluto desprecio, o en el mejor de los casos indiferencia, hacia los políticos, sin distinción alguna e incluso hacia aquellos a los que votan. Esto supone un gravísimo problema democrático. El más importante. Pero lo sorprendente es que los políticos no se avienen a las exigencias de los ciudadanos, sino que pretenden, y desgraciadamente logran, que sean los ciudadanos quienes se ciñan a sus postulados y decisiones.

De esta quema no se salva ni uno, ni actual ni pasado aún vivo. Y a toda escale, central, autonómica y municipal. De ello podría deducirse que los españoles no son demócratas, lo cual no es cierto. Pero desean una democracia basada sobre la decencia y la búsqueda verdadera del interés social. Es terrible que una sociedad no confíe en sus dirigentes ni en su capacidad de transformación y regeneración. Nos lleva a la desidia democrática y a la duda y la desconfianza en la política.

Surge ahora la posibilidad de que Pablo Iglesias, como cabeza de Podemos, merezca el respeto y suponga el asidero de la recuperación del crédito de los actores políticos, por cuanto no está contaminado de esa aversión nacional hacia sus figuras públicas. Eso constituye el principal tesoro de Iglesias, incluso más allá de sus concretas o genéricas sugerencias programáticas. Naturalmente, es visto como alguien que interfiere, un enemigo, un submarino, un destructor de situaciones acomodadas e interesadas. Le atacan sin contemplaciones ni pudor. Desde la Norteamérica enormemente reaccionaria que viene, hasta la Europa claramente conservadora, y, a nivel interior, la banca, la burguesía poderosas, la iglesia, los medios de comunicación, por supuesto la clase política en pleno, y hasta el ejército si llegase el caso de que se pusiera en cuestión la unidad de España. Todo el mundo, en su sentido más literal, contra Podemos e Iglesias. Y media España, o casi, a su favor. Esa es la perspectiva política española. Poco importa que dos catedráticos, que enseñan a miles de estudiantes en universidades españolas, diseñen su programa económico. Poco importa que cuatro profesores de Ciencia política, que también enseñan en universidades españolas a miles de estudiantes, pergeñen su programa político. Poco importa que un prestigioso jurista promueva y perfile las medidas necesarias para un verdadero Estado de Derecho. ¿Saben todos ellos menos que los actuales responsables? Da igual. Son el enemigo. No solo Iglesias, sino también sus colaboradores. No solo Iglesias, sino los ciudadanos que ansían votar a su formación y desean que todo cambie para que todo cambie, frente a los que quieren todo cambie para que nada cambie. ¿Lo permitirán las poderosas fuerzas, se arredrarán los españoles? Ese es el gran duelo en el OK Corral de España.





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