lunes, 30 de septiembre de 2013

605.- Los Estados Unidos de Marihuana



Los Estados Unidos de Marihuana

Por Ioan Grillo

En noviembre del año pasado Washington y Colorado se convirtieron en los primeros estados de la Unión Americana en legalizar la marihuana. Se trata de una decisión trascendente. En ningún otro lugar del mundo ha sucedido algo así desde que Nixon declaró la guerra contra las drogas y llevó la política antinarcóticos al primer plano. ¿Cómo ocurrió este cambio? El periodista inglés Ioan Grillo nos lo revela

Marzo 2013 

Al entrar a la cooperativa de Seattle Green Buddha, en el estado de Washington, me pregunto qué es lo que me impresiona más. ¿Es el olor acre de docenas de porciones de mariguana verde claro cuidadosamente limpiada y colocada con pulcritud en bolsitas de dosis de 3.5 gramos? ¿Son los extraños nombres de las variedades de brotes, desde Skunk Red Hair, Sky Dog y Super Haze, en la sección S, hasta Hypno, Hindu Kush y Himalaya Gold en la sección H? ¿O es el etiquetado clínico de niveles de THC en las cepas y sus correspondientes porcentajes de las especies índica y sativa?

Al final decido que es esto último. He olido suficiente hierba antes: desde fiestas de adolescentes en mi nativa Brighton, Inglaterra, hasta campos enteros quemados por soldados mexicanos en la Sierra Madre. También he escuchado demasiados nombres raros de drogas, siendo el más gracioso quizás una píldora de éxtasis llamada Gorbachov. Pero es una novedad ver los componentes químicos del cannabis tan claramente etiquetados.

Esta ciencia me la explica la directora del Green Buddha, Muraco Kyashna-tocha. (Nació con un nombre mucho menos exótico, Holly McClintock, pero se rebautizó a sí misma después de un divorcio.) THC significa tetrahidrocannabinol, el ingrediente psicoactivo en las plantas de marihuana. Básicamente, entre más alto es este nivel, más drogado te pondrás. Pero también hay ingredientes en la marihuana con otros efectos, como aliviar el dolor.

Quienes siembran marihuana han cultivado cepas que casi no tienen THC, pero poseen efectos altamente atenuantes del dolor, las cuales recomiendan para “pacientes” con dolor crónico de espalda u otros padecimientos similares. La misma Muraco ha sufrido durante mucho tiempo de una enfermedad degenerativa de los discos y los huesos y utiliza la marihuana por motivos medicinales. Hace quince años fue detenida por posesión de marihuana que utilizaba para aliviar el dolor, una experiencia que ella describe como proveniente de “la Alemania nazi”.

Muraco me explica que incluso la marihuana con altos niveles de thc puede drogarte de distintas maneras. La cepa índica adormece, atonta, hace que se te olvide hasta tu propio nombre. La cepa sativa eleva a la gente en una forma más creativa, más estimulante, como tomar una guitarra y componer una canción. La clave está en crear el equilibrio correcto para cada persona. “Muchos hombres rudos de veinticinco años quieren algo de índica fuerte para poder desconectarse”, dice Muraco. “Muchas personas mayores con problemas de salud solo quieren aliviar su sufrimiento pero continuar con la mente clara.”

La Hindu Kush es una cepa índica; una variedad llamada Sexberry Kush es un término medio, con 50% de cada cepa; la Himalaya Gold es extremadamente sativa: provoca el tipo de inspiración que tuvo John Lennon cuando compuso “Yo soy la morsa”. Los conocedores de marihuana tienen mucho que decir sobre esto. Actualmente hay más de 960 nombres de cepas de marihuana en el mercado, con varias combinaciones de THC, de sativa e índica, y todo el tiempo aparecen nuevos tipos.

Esta gran variedad de cannabis florece al tiempo que el movimiento de defensa de la marihuana obtiene la mayor victoria política en su historia, cuando los residentes de los estados de Washington y de Colorado votaron por la legalización del cannabis el 6 de noviembre de 2012. La Iniciativa 502 de Washington fue aprobada rotundamente con un 55.7% a favor y un 44.3% en contra. El humo inundó las celebraciones desde aquí, Seattle, hasta Sydney, Australia. “Esperé toda mi vida para esto”, dice Muraco. “Es como la caída del primer ladrillo del Muro de Berlín.”

Muchos todavía tienen que comprender qué tan trascendente fue esta decisión. Ningún otro lugar del mundo ha legalizado la marihuana desde que Richard Nixon declaró la guerra contra las drogas hace más de cuatro décadas. Otros países, como Portugal y México, solo han despenalizado la posesión de pequeñas cantidades de cannabis, lo cual significa que no serás castigado si te atrapan con un toque, pero su cultivo y venta siguen en manos de los criminales. Incluso en Ámsterdam solo se permitió su consumo en sus famosas cafeterías a través de una política ambigua de tolerancia bajo la cual vender marihuana técnicamente sigue siendo ilegal. Otros estados en Estados Unidos también han aprobado la marihuana medicinal, pero esto solo permite una compra limitada de la hierba con receta médica.

Al legalizar por completo la marihuana, los votantes de los Estados de Washington y Colorado han conmocionado a los líderes de la guerra contra las drogas. Han desafiado directamente a la ley federal de Estados Unidos, que declara que la marihuana es ilegal, así como a los tratados de las Naciones Unidas que obligan a los países signatarios a combatir el cannabis y otras drogas. Como la ley fue aprobada por voto popular y no solo por algunos legisladores, es muy difícil para cualquier presidente estadounidense oponerse a ella. (El presidente Barack Obama parece haber adoptado una línea tolerante en sus comentarios iniciales, pero su política integral aún no se ha revelado.)

Asimismo las votaciones en esos estados dan inicio a un efecto de bola de nieve de iniciativas de legalización. En diciembre, la revista Rolling Stone publicó una lista de “Los próximos siete estados que legalizarán la mota”, en la que se especula que serán California, Oregon, Nevada, Rhode Island, Maine, Alaska y Vermont. Los reformistas de la política de drogas han prometido próximas mociones para legalizar el cannabis en todos esos estados, ya sea en legislaciones estatales o en votaciones públicas. También hay esfuerzos por legalizar la marihuana en otros países a lo largo del hemisferio, desde Canadá hasta un proyecto de ley presentado en México por el perredista Fernando Belaunzarán y una moción respaldada por el presidente uruguayo José Mujica.

El debate sobre la marihuana ha cambiado de manera radical. Ya no se puede decir que la legalización sea un caso perdido, frase recurrente en las discusiones en Estados Unidos incluso semanas antes de la votación en Washington y Colorado. Los políticos ya no consideran el apoyo a la legalización como un suicidio político. Varias encuestas han puesto en evidencia que más del 50% de los estadounidenses están de acuerdo con la legalización de la mariguana a nivel nacional. En febrero, dos legisladores federales, Jared Polis de Colorado y Earl Blumenauer de Oregon, presentaron un proyecto de ley sin precedentes al Congreso de Estados Unidos proponiendo que se incluya un impuesto federal sobre la venta y un impuesto de importación si otros países (es decir, Canadá y México) quieren vender de manera legal su hierba a los fumadores estadounidenses.

No solo los políticos han salido del clóset de la marihuana. Una serie de celebridades –desde actores, como Morgan Freeman y Brad Pitt, hasta billonarios que incluyen al cofundador de Facebook, Sean Parker, y el inversionista George Soros– apoya la legalización de la marihuana. Expertos de los medios de comunicación como el conservador Glenn Beck y la liberal Arianna Huffington (deThe Huffington Post) también aplauden este cambio de política.

Algunos observadores internacionales han quedado perplejos ante esta nueva posición en Estados Unidos, país que inventó la guerra contra las drogas y presionó a otros países para llevarla a cabo. ¿Cómo es que ha ocurrido este cambio? ¿Qué le pasó a los estridentes guerreros estadounidenses que durante décadas vociferaban contra los males de estas sustancias? ¿Dónde están los famosos predicadores evangélicos de Estados Unidos frente a este pecado?








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