viernes, 1 de junio de 2012

457.- El comercio de armas





El comercio de armas

Un negocio de 3.222 millones al año sin apenas control
Anualmente se producen 12.000 millones de balas


La reglamentación del comercio de municiones es casi nula, a pesar de alcanzar los 4.000 millones de dólares por año, según un nuevo informe de Intermón Oxfam.

La ONG estima que cada año se producen más de 12.000 millones de balas y afirma que muchas terminan en manos de grupos armados, prolongando conflictos y aumentando la posibilidad de abusos contra los derechos humanos.

El informe señala que las ventas mundiales de municiones ascienden a más de 4.000 millones de dólares (3.222 millones de euros) y crecen a un ritmo más acelerado que el propio comercio de armas. Sin embargo, afirma que no existe prácticamente ningún reglamento para controlar el destino de las balas.

El documento, titulado 'Detener una bala es detener una guerra', se ha presentado en vísperas de las negociaciones del Tratado de Comercio de Armas, que tendrá lugar este verano en Nueva York, donde diplomáticos de todo el mundo negociarán un nuevo acuerdo que regule el comercio de armas y municiones.

El Ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, se ha comprometido recientemente a apoyar en esas negociaciones un Tratado que impida las transferencias de armas que contribuyan a la comisión de abusos contra los derechos humanos y a los crímenes de guerra.

Algunos países, incluidos Estados Unidos, Siria y Egipto, recientemente han expresado su oposición a incluir las municiones en el texto final del tratado. Sin embargo, Oxfam considera esencial su inclusión "habida cuenta del efecto devastador que el tráfico ilícito e irresponsable de armas tiene, en muchos casos, sobre la vida de las personas más pobres del planeta".

"Un tratado que no lo incluya no tendría sentido" ha asegurado Francisco Yermo, portavoz de la coalición española 'Armas bajo control'  de Intermón Oxfam.

Deficiencias y falta de transparencia

El informe de Oxfam revela que, aunque no existe una cifra exacta sobre el número de balas que se están produciendo y transfiriendo mundialmente cada año, las estimaciones apuntan a 12.000 millones, lo suficiente para matar dos veces a toda la población del planeta.

El comercio de municiones para armas pequeñas alcanza los 4.300 millones de dólares (3.461 millones de euros) por año, mientras que el comercio de armas de fuego y armas ligeras asciende a 2.680 millones de dólares (2.157 millones de euros), según una encuesta sobre armas pequeñas.

Oxfam señala que sólo una minoría de países informa sobre sus exportaciones de municiones, y no existe prácticamente ningún control por parte de organismos intergubernamentales que cubran este comercio y es díficil conocer su destino.

De los 34 estados que han informado públicamente sobre sus exportaciones de armas desde el año 2006, 28 lo hicieron sobre exportaciones de municiones como una categoría especial, entre ellos España.

España autorizó en 2011 ventas al exterior de municiones por más de 31 millones de euros, siendo algunas de estas transacciones de munición – a destinos como Bahréin y Arabia Saudí en plena primavera árabe – muy preocupantes, como ha denunciado recientemente la coalición española de 'Armas Bajo Control'.



El comercio de armas está descontrolado 

Todos los días, millones de hombres, mujeres y niños viven sujetos al temor de la violencia armada. Cada minuto, uno de ellos se convierte en víctima de homicidio. Desde las bandas de Río de Janeiro y Los Ángeles hasta las guerras civiles y rebeliones armadas de Liberia e Indonesia, son las armas convencionales las que se usan para matar. El comercio mundial que pone estas armas en manos de los asesinos es un gran negocio. Un negocio fuera de control. 

-El valor de las exportaciones autorizadas de armas es de 21.000 millones de dólares estadounidenses al año. 

-Hay 639 millones de armas pequeñas en el mundo, una por cada 10 personas, fabricadas por más de 1.000 empresas en al menos 98 países. 

-Cada año se fabrican 8 millones más. 

-Cada año se fabrican 16.000 millones de municiones, más de dos balas por cada hombre, mujer y niño del planeta. 

-Casi el 60 por ciento de las armas pequeñas están en manos de civiles. 

-Se calcula que entre el 80 y el 90 por ciento de todas las armas pequeñas ilegales provienen originalmente de transacciones aprobadas por los Estados. 

El coste humano 

La proliferación descontrolada y el abuso de las armas por fuerzas gubernamentales y grupos armados se cobran un precio gigantesco en términos de vidas humanas. 

-Cada año un promedio de más de 500.000 personas mueren por disparos de armas convencionales: una persona por minuto. 

-En la primera guerra mundial, el 14 por ciento de las víctimas eran civiles. En la segunda guerra mundial, esta cifra ascendió al 67 por ciento. En algunos de los conflictos que se libran hoy en día, la cifra es aún mayor. 

-Actualmente 300.000 niños soldados participan en conflictos armados. 

-La tortura y los malos tratos a manos de funcionarios del Estado -en su gran mayoría, policías armados- fue una práctica constante en más de 70 países entre 1997 y 2000. 

-En los conflictos armados se viola a mujeres y niñas a punta de pistola. Por ejemplo, 15.700 en Ruanda y 25.000 en Croacia y Bosnia. 

La proliferación y el abuso de las armas destruyen los medios de vida de los individuos e impiden que los países salgan de la pobreza. 



-Un tercio de los países del mundo invierten más recursos en las fuerzas armadas que en los servicios de salud. 

-Cada año, los países de África, Asia, Oriente Medio y Próximo y Latinoamérica invierten un promedio de 22.000 millones de dólares en armas. La mitad de esta suma permitiría que todos los niños y niñas de estas regiones recibieran educación primaria. 

-El gasto de El Salvador en servicios de salud para tratar los efectos de la violencia equivale a más del 4 por ciento de su producto nacional bruto. 

-Casi la mitad (el 42 por ciento) de los países que tienen el presupuesto de defensa más alto están entre los últimos en materia de desarrollo humano. Por ejemplo, Eritrea invierte más del 20 por ciento de su producto nacional bruto en el presupuesto militar. 

-En África, las pérdidas económicas causadas por las guerras suman unos 15.000 millones de dólares anuales. 

-El gasto total de defensa en Pakistán constituye un tercio de su producto nacional bruto, o la mitad, si se incluye el pago de deudas relacionadas con las armas. 

El papel del Consejo de Seguridad de la ONU 

Es a los gobiernos más poderosos del mundo -que también son los principales proveedores de armas- a los que cabe la mayor responsabilidad a la hora de controlar el comercio de armas. 

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -Francia, Rusia, China, el Reino Unido y EE. UU.- son responsables, en su conjunto, por el 88 por ciento de las exportaciones mundiales de armas convencionales, y estas exportaciones contribuyen regularmente a la comisión de abusos graves contra los derechos humanos. 

Durante los cuatro últimos años, EE.UU., el Reino Unido y Francia han recibido más dinero de sus exportaciones de armas a África, Asia, Oriente Medio y Próximo y Latinoamérica del que han invertido en su ayuda a estas regiones. 

La campaña "Controlar las Armas" 

Por todas estas razones, Amnistía Internacional, Oxfam y la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas (IANSA) se han unido para emprender la campaña "Controlar las Armas", una importante campaña mundial que se llevará a cabo en más de 50 países de distintas regiones del mundo. 

Los gobiernos están actuando demasiado lentamente para controlar las armas. Todos los días, en el curso de su labor en distintas partes del mundo, Oxfam, IANSA y Amnistía Internacional son testigos del abuso de las armas que fomenta los conflictos, la pobreza y las violaciones de derechos humanos. La campaña "Controlar las Armas" pide que se lleve a cabo una acción coordinada, desde el ámbito local al internacional, para impedir la proliferación y el abuso de las armas. La campaña pide: 

-En el ámbito internacional: que los gobiernos acuerden un Tratado sobre el Comercio de Armas que ponga fin a la exportación de armas a destinatarios que probablemente las usarán para cometer graves violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario. 

-En el ámbito regional: que los gobiernos desarrollen y refuercen acuerdos regionales sobre el control de las armas que respeten y defiendan los derechos -humanos y el derecho internacional humanitario.

-En el ámbito nacional: que los gobiernos aumenten la capacidad del Estado y su propia rendición de cuentas en materia de control de las transferencias de armas y protección de los ciudadanos frente a la violencia armada, conforme a las normas del derecho internacional. 

-En el ámbito comunitario: que la sociedad civil y los organismos de gobierno locales tomen medidas eficaces para aumentar la seguridad a nivel de la comunidad reduciendo la oferta y demanda locales de armas. 

No hay tiempo que perder: en el mismo minuto en que una persona muere como consecuencia de la violencia armada se fabrican y ponen a la venta 15 armas más. ¿Quién asumirá la responsabilidad por los hombres, mujeres y niños que sin duda morirán o sufrirán a causa de la violencia armada durante los meses y años venideros? El comercio de armas está descontrolado. Es preciso actuar de inmediato 




Tratado de Comercio de Armas

El Tratado de Comercio de Armas, (en inglés, armas del baño) es una iniciativa para mejorar la regulación en el comercio internacional de armas convencionales y evitar las muertes de personas que son consecuencia del comercio no regulado o de la desviación de armas al comercio ilícito. La negociación ha entrado en su primera fase tras la adopción de la Resolución 64/48 de NNUU, que establece un Comité Preparatorio, encargado de hacer recomendaciones a lo largo de 2010 y 2011 en cuatro periodos de sesiones. Estas recomendaciones serán examinadas por una Conferencia que se convocará en 2012 con miras a la adopción del Tratado.

Orígenes

La iniciativa surge en 1995 impulsada por un grupo de Premios Nobel dirigidos por Oscar Arias,1 En 2006 la Asamblea General de NNUU adoptó la Resolución 61/89.

Desarrollo

La Resolución 61/89, solicitaba al Secretario General de NNUU que recogiera la opinión de los Estados Parte sobre la viabilidad del establecimiento de normas internacionales comunes. 94 Estados contestaron y se preparó en 2007 un informe.
153 Estados parte votaron a favor de la Resolución 61/89. La Unión Europea apoyó la iniciativa y dio la bienvenida al apoyo cada vez mayor, en todas las regiones del mundo, a un Tratado de Comercio de Armas”3 , Belarus, China, Egipto, India, Irán, Iraq, Israel, Kuwait, Laos, Libia, Islas Marshall, Nepal, Omán, Pakistán, Qatar, Rusia, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Emiratos Arabes Unidos, Venezuela, Yemen, Zimbabwe.
Varios países hicieron explicaciones de voto: Jamaica, Cuba, Venezuela, China, India, Irán, Algeria, Libia, Federación Rusa, Israel, Pakistán, y Costa Rica.

Grupo de Expertos Gubernamentales y Grupo de Trabajo de Composión Abierta

La Resolución 61/89 también pedía al SG que estableciera un grupo de expertos gubernamentales, con criterios de representatividad geográfica equitativa, para examinar la posible aplicación del Tratado en cuanto a su ámbito de aplicación, parámetros, y que el informe del grupo de expertos se transmitiera a la Asamblea General para su consideración en su 63 sesión. El Secretario General nombró expertos de los siguientes 28 países: Algeria, Argentina, Australia, Brasil, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Egipto, España, Finlandia, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Kenia, México, Nigeria, Pakistán, Rumanía, Federación Rusa, Sudáfrica, Suiza, Ucrania, Reino Unido y Estados Unidos. El grupo de expertos se reunió en varias ocasiones y su informe ha sido hecho público. Con posterioridad se ampliaron las consultas a todos los países que quisieran participar en ellas, y el grupo pasó a llamarse Grupo de Trabajo de Composición Abierta.

Apoyo de la Administración Obama

El cambio de posición de la Administración Obama fue anunciado en un discurso de la Secretaria de Estado Hillary Clinton en octubre de 2009.4 EEUU había sido contrario a la negociación internacional de este Tratado al considerar que su normativa nacional en el control de las exportaciones de armas convencionales es suficiente. Este cambio de posición es significativo porque EEUU es el mayor exportador de armas convencionales.
EEUU ha insistido en que la negociación se haga por consenso, y que para que el Tratado sea efectivo deben participar en él los principales países involucrados en el comercio internacional de armas

Apoyo de la Unión Europea

La Unión Europea ha apoyado desde el inicio esta iniciativa, y a través de las sucesivas presidencias rotatorias (Suecia, España) ha colaborado en la promoción y difusión de la iniciativa en otras regiones. Durante el semestre de Presidencia de España, la negociación de un Tratado de Comercio de Armas ha sido una de las prioridades del programa dentro del capítulo dedicado a la Política Europea de Seguridad Común.
El objetivo de la Unión es conseguir un tratado internacional jurídicamente vinculante, que establezca unos estándares altos e internacionalmente reconocidos, comunes a todos los Estados firmantes del Tratado. Por ello ha impulsado una serie de reuniones y seminarios regionales, en colaboración con UNIDIR, en los que se ha puesto de manifiesto que muchos países desean un tratado universal, legal, objetivo, y aplicable, así como distintos puntos de vista sobre el alcance y ámbito de aplicación.
En las grandes cumbres del semestre de presidencia española de la Unión, como la Cumbre UE-América Latina y Caribe, ambas regiones han acordado trabajar conjuntamente para promoción del TCA.






América Latina y el Tratado de Comercio de Armas

Los países de América Latina respaldan la iniciativa internacional. Uno de los principales problemas es que las armas llegan con facilidad a los grupos de criminalidad organizada.
Costa Rica está entre los países que votaron a favor del tratado en Latinoamérica, además del apoyo del gobierno brasileño, casi todos los países votaron a favor de la resolución, sólo Venezuela y Cuba se abstuvieron y ninguno votó contra.

Apoyo de la Sociedad Civil

Varias ONGs, como Amnistía Internacional o Intermón Oxfam apoyan la iniciativa y han creado campañas como Armas Bajo Control. Estas ONGs resaltan el número de muertes que se produce por la utilización de armas convencionales que han sido objeto de una operación o transferencia comercial irresponsable.

¿Cómo será el futuro Tratado?

La iniciativa no pretende prohibir el comercio de armas, ni su fabricación, pero sí establecer unos criterios internacionales que disminuyan los riesgos de que las armas convencionales puedan ser usadas:
en violaciones serias de los derechos humanos, derecho humanitario internacional, crímenes contra la humanidad o genocidio;
en ataques terroristas o por grupos de crimen organizado y transnacional;
en transferencias que no respeten los embargos de armas decididos por NNUU;
en operaciones con riesgo de diversión o en las que no se conozca suficientemente su usuario final;
en actividades que puedan ir en detrimento de la seguridad regional o del desarrollo económico y social de los países
Aunque existe ya regulación nacional o regional al respecto, los diferentes niveles de control y la ausencia de regulación en otros países o regiones, la creciente globalización y complejidad de las operaciones comerciales de ventas de armas, hacen necesario un Tratado internacional y de aplicación universal. Institutos de Estudio como SIPRI han puesto de manifiesto que las cifras de comercio global se redujeron tras el fin de la Guerra Fría, pero que están volviendo a crecer desde 1998.
El Tratado deberá pronunciarse sobre los tipos de armas y tipos de operaciones que quedarán cubiertos bajo su ámbito de aplicación. Los Estados Parte serían responsables de su aplicación, y deberían desarrollar, cuando no existan, órganos y legislación para cumplir las obligaciones del Tratado.







No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada