viernes, 4 de octubre de 2013

616.- La revolución de la bicicleta

Madrid Ride


La revolución de la bicicleta

Carmen Gómez-Cotta | Fotos: Totolin@ Tweed Ride Madrid

Tres millones de ciudadanos se mueven en bici por España

Sevilla o Barcelona son ejemplos de transformación urbana hacia la movilidad sostenible

El papel del ciudadano es clave para consolidar la bici como alternativa al transporte tradicional


Hace unos años era inimaginable pero hoy es un hecho. Según los datos de la DGT, tres millones de ciudadanos se mueven en bici por España. Esta eclosión, dicen los expertos, coindice con la apertura de las administraciones públicas, que empiezan por fin a ceder ante la contundencia del argumentario social y medioambiental. Es la revolución de la bicicleta.


Por Carmen Gómez-Cotta

Según los datos de la DGT, el número de ciudadanos españoles que usan la bici como medio de transporte cotidiano ha aumentado en un millón de personas, hasta alcanzar los tres millones. Tal vez a priori no parezca mucho, pero si además tenemos en cuenta que los ciudadanos que la usan con alguna frecuencia ya alcanza los 15,7 millones de personas (40% de la población), las cifras adquieren otra dimensión.

«En España se está produciendo un cambio de paradigma muy interesante. Aunque esta tendencia se debe a la combinación de varios factores, el cambio que más efecto ha producido es que por primera vez los ayuntamientos han dado su opinión sobre una reforma general de circulación pensando en sus ciudadanos y en el uso favorable de la bicicleta en la ciudad”, explica a Ethic Xavier Corominas, secretario técnico de Red de Ciudades por la Bicicleta.

La Tweed Ride se ha convertido en un fenómeno en las principales capitales del mundo. Madrid también ha sucumbido a este evento. Un homenaje a la bicicleta con mucho estilo | Foto: Javier Tomás Biosca


Los planes de movilidad de las comunidades autónomas están provocando profundos progresos en las ciudades y por primera vez la sostenibilidad adquiere cierto protagonismo. Se ha introducido la bici en el mapa urbano como elemento permanente (cabe destacar el impacto positivo de las bicis de alquiler), se han peatonalizado ciertas áreas, determinado zonas donde la velocidad está limitada a 30 kilómetros por hora y señalizado tanto los carriles con líneas blancas como los giros en rojo.

La consecuencia es que ha aumentado el número de usuarios de la bicicleta, ya sea por deporte, por comodidad en el desplazamiento o por afición. De hecho, tres de cada cuatro españoles cuenta con una propia, según datos del estudio de la DGT.

Pero, a pesar de estos avances, la realidad es que hay aún mucho trabajo por delante para llegar al nivel de países como Holanda o Suiza, donde realmente impera una cultura de la bicicleta. “El problema que tenemos en España es que falta impulso de arriba, de la administración superior a las administraciones locales. Es una cuestión de voluntad política”, advierte Coromina.

Entonces, ¿de verdad podemos hablar de una revolución de la bicicleta en España? ¿Se está imponiendo como una alternativa de transporte viable frente a la tiranía del automóvil?

Impulso gubernamental

«España como conjunto sigue por debajo de la media europea en relación al uso de la bicicleta”, reconoce Chlóe Mispelon, directora de Comunicación de la Federación Europea de Ciclismo (ECF, por sus siglas en inglés).

Muchas ciudades españolas están experimentando cambios muy significativos. Ilustración: Elisa Cerri©.


Es cierto que aún andamos lejos de países como Dinamarca o Suiza, donde la cultura de este medio de locomoción está fuertemente arraigada. Pero «muchas ciudades españolas están registrando cambios muy significativos y lugares como Sevilla y Barcelona se sitúan entre las más amigas de las bicicletas de este año”, señala con optimismo.

Mispelon hace referencia al último Copenhagenize Index 2013, el estudio más riguroso a nivel europeo en materia de uso de la bicicleta. Se trata de un índice que repasa las principales ciudades de Europa analizando aspectos como la infraestructura urbana, las leyes de tráfico o los hábitos de los usuarios. En su última edición, Sevilla y Barcelona aparecen entre las 15 primeras europeas más favorables al uso de la bici (4º y 13º posición, respectivamente).

Mikael Colville-Andersen, consejero delegado de Copenhagenize (la empresa danesa responsable del estudio) nos explica que esto es debido a que «en países como España, a nivel municipal están apareciendo muchos políticos que están siendo visionarios, modernos y atrevidos. Políticos que han entendido que un nuevo paradigma es posible”.

¿De qué nuevo arquetipo hablamos? ¿Qué nuevo modelo es aquél que están poniendo en funcionamiento ciudades como Sevilla, Barcelona o San Sebastián?

Estas ciudades se están alzando como ejemplos de transformación de una ciudad para acabar con el tráfico gracias, ante todo, al compromiso de las administraciones -para desarrollar la infraestructura necesaria- y de los ciudadanos -para hacer uso de tal logística-.

En el caso de Sevilla, el rápido aumento en el tráfico de este medio transporte ha sido gracias a una política visionaria y con verdadera voluntad de cambio, que ha permitido completar en sólo un año una infraestructura para bicicletas de 80 kilómetros, según concluye el citado estudio. Otro aspecto que ha contribuido a fomentar el uso de este transporte ecológico es su sistema de bicicletas compartidas, que de hecho no puede funcionar si no cuenta con la infraestructura adecuada para que la gente las coja y devuelva a su lugar correspondiente.

Por su parte, Barcelona destaca en el estudio danés por tres cambios fundamentales en su política de movilidad. Primero, su sistema de bicis compartidas, el cual está siendo un verdadero éxito. Segundo, una infraestructura protegida, que ha permitido a los usuarios desplazarse a lo largo de diferentes rutas hacia muchos puntos de la ciudad. Tercero, el firme compromiso con las zonas restringidas a 30km/h, apoyado por una defensa local bien organizada e influyente.

En definitiva, «el paso fundamental» que las urbes deben dar para consolidar la bicicleta como una alternativa viable de transporte es infraestructura. «Una red de infraestructura separada del tráfico para vehículos que, además, haga que el usuario circule de manera segura”, resume Colville-Andersen.

Ciudades seguras, ciudadanos seguros

Proporcionar un entorno en el que los ciclistas puedan circular de manera segura es la prioridad a la hora de diseñar las políticas de movilidad en las agendas de los gobiernos. Porque «el principal motivo que hace que la gente no utilice más la bicicleta es la seguridad”, afirma sin dudarlo la directora de Comunicación de ECF.

Pero sólo desarrollar una logística adecuada no es suficiente para fomentar el uso de la bici; también «hay que reducir el tráfico de los vehículos”, reconoce. Para ello, propone las soluciones que mejor están funcionando en algunas ciudades de Europa. «Introducir un cargo por congestión (es la última propuesta del ministro alemán de Transportes) y pagos por parking en el centro de las ciudades (como existe en Londres desde 2003), invirtiendo los ingresos públicos en proyectos de movilidad sostenible y en sistemas compartidos de bicis»  (como ocurre en Amberes).

El diseño de las ciudades es fundamental para incitar a los ciudadanos a usar (más) la bicicleta. «Estudiar los comportamientos, hábitos y movimientos de  las personas que viven en las ciudades es imprescindible para poder aprender y ser capaces de desarrollar nuestras ciudades”, apunta el consejero delegado de Copenhagenize. Desde su punto de vista, una ciudad moderna observa el comportamiento humano y desarrolla sus infraestructuras de acuerdo a sus necesidades de manera segura, responsable y sostenible.


El diseño de las ciudades es fundamental para incitar a los ciudadanos a usar (más) la bicicleta | Foto: Totolin©

Pero para satisfacer tales necesidades, antes hay que tener esa necesidad. El papel del ciudadano es vital en el desarrollo y consolidación de la bicicleta como alternativa viable de transporte cotidiano.

Para Samuel Escámez, de la organización ConBici, el problema es que a los ciudadanos españoles les «cuesta renunciar al coche» y aún ven la bicicleta «como algo ajeno a la movilidad”. Para Escámez, es fundamental que «los ciudadanos cambien sus hábitos de movilidad» o de lo contrario todos los esfuerzos  e inversiones realizadas serán en balde.

La mejor forma para cambiar las costumbres de la sociedad es empezar desde abajo y «fomentar la bicicleta desde los colegios, las empresas y el Estado, de modo que la bici sea una alternativa natural para evitar el caos circulatorio de las ciudades”, concluye.


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